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miércoles, 4 de febrero de 2015

ESTRUCTURAS TEXTUALES- PREGUNTA 1 PAU LENGUA: ORGANIZACIÓN DE LAS IDEAS DEL TEXTO-2º BACHILLERATO


El enunciado de la primera pregunta de la prueba de ‘Comentario de texto – Lengua castellana y Literatura’’ es el siguiente: Señale y explique  la organización de las ideas contenidas en el texto. Las directrices ‘literales’ de la ponencia son las siguientes:

Pregunta 1. Se otorgará un máximo de 1,5 puntos a la explicación adecuada de la organización de las ideas del texto si:
 
- Se identifican las ideas del texto.
- Se expone la organización de las ideas.
- Se determina y explica, en su caso, el tipo de estructura textual existente.
 
Se reducirá la puntuación cuando:
 
- Se trate de explicar o interpretar el contenido del texto.
- Se enumeren simplemente las ideas por orden de aparición.
- No se observen las partes del texto y la función de cada una de ellas.

 

Por lo tanto, tenemos que contestar tres cosas:

·         Partes del texto, idea/s en cada parte (JERARQUÍA, principales, secundarias…)

·         Relaciones entre las partes (QUÉ SE PRETENDE EN CADA PARTE, FUNCIÓN DE CADA PARTE, introducción, solución, problema, nudo, desenlace…)

·         Tipo de estructura.

Además:

-          Debes hablar ‘algo’ acerca de la estructura externa del texto: líneas, párrafos (narración, periodismo), versos, estrofas (poema), intervenciones, acotaciones (teatro).

-          Debes tener en cuenta la tipología textual: narración, descripción, exposición, argumentación y diálogo.

 

TIPOS DE ESTRUCTURA

             

            *   La estructura encuadrada o enmarcada habitual en textos argumentativos, consta de tres partes:

- Introducción o planteamiento: Exposición de la idea principal o tesis.

- Desarrollo: Demostración de la tesis desarrollada con ideas secundarias como datos, ejemplos, explicaciones, aclaraciones, comparaciones, citas de autoridad, descripciones, etc.

- Conclusión: Se reelabora el mensaje, repitiendo esencialmente la idea principal o tesis inicial, o se infiere por relación lógica una reflexión general, moraleja, la solución al problema, unas consecuencias… A veces puede estar explícita e introducida mediante marcadores reformuladores recapitulativos como en conclusión, en suma, en resumen, en definitiva, etc. Otras, se presenta implícita (se sobreentiende), en cuyo caso la tesis o las ideas básicas se puede presentar con conectores consecutivos ya que añaden lo que por lógica se desprende de todo el desarrollo anterior: por (lo) tanto, por ende, por consiguiente, de ahí, en consecuencia, entonces, así pues…

 

·          La estructura circular es la encuadrada en la que la “conclusión” vuelve a repetir la misma idea del planteamiento o de la introducción. Es habitual en poemas en donde la última estrofa reitera el inicio donde se expresa la emoción primaria del yo-lírico: cerrar el círculo.

 

·          La estructura cronológica o lineal, propia de textos narrativos y dramáticos, presenta sucesión ordenada de los hechos:

-           Planteamiento: presentación del contexto: personajes, lugar, tiempo, breve suceso o situación inicial.

-          Nudo: se presenta el conflicto.

-           Desenlace: se resuelve el problema.

·         En la estructura inductiva o sintetizante se ordenan las ideas o hechos de lo particular a lo general, es decir, se inicia directamente con ideas secundarias o con la argumentación propiamente dicha sin la introducción y se concluye con la tesis principal. Este tipo de estructura en dos partes se llama de diseminación - recolección si se da en poesía (típica en sonetos del Renacimiento y el Barroco) en las que, primero, se van sucediendo o enumerando hechos, emociones, sentimientos, ordenados o no, y se generalizan en la segunda parte final.

·         La estructura deductiva o analizante presenta ideas ordenadas de lo general a lo particular, esto es, se plantea una introducción con la idea principal y luego, se desarrollan las ideas secundarias que apoyan la tesis, pero falta la conclusión. Esta estructura se denomina pirámide invertida en la narración de una noticia con los datos claves al inicio (entradilla) y luego, con las informaciones adicionales en orden decreciente de relevancia (cuerpo de la noticia).

 

 

Nota bene: ten en cuenta que estas son las más frecuentes. También puede ocurrir que te encuentres con un texto de estructura única, es decir que no se ajuste a estos tipos, en ese caso comenta las partes, ideas y estructura de manera razonada pero sin darle nombre, puesto que no lo tiene…o no lo sabes: ENUMERACIÓN, RÉPLICA-CONTRARRÉPLICA, PREGUNTA-RESPUESTA, CAUSA-CONSECUENCIA, PROBLEMA-SOLUCIÓN, EJEMPLIFICACIÓN,COMPARACIÓN/CONTRASTE…incluso estructura CAÓTICA (novelas con diferentes voces narrativas, monólogos interiores, etc)

 

EJEMPLOS DE LOS TIPOS DE ESTRUCTURA MÁS HABITUALES

 
ESTRUCTURA ENCUADRADA O ENMARCADA:
 
De hecho, casi todo el mundo está convencido de que la tecnología es un amigo fiel. Hay dos ra­zones para que sea así: en primer lugar, la tecnolo­gía es un amigo, hace que la vida sea más fácil, más limpia y más larga —¿quién puede pedirle algo más a un amigo?—; y, en segundo lugar, debido a su prolongada relación con la cultura, la tecnología no propicia un análisis minucioso de sus propias consecuencias. Es el tipo de amigo que nos pide confianza y obediencia, exigencias que la mayoría de la gente se inclina a conceder porque sus rega­los son verdaderamente generosos. Pero, por supuesto, también presenta un lado oscuro; sus re­galos no dejan de tener un precio muy alto. Plan­teado en los términos más dramáticos, se puede formular la acusación de que el crecimiento sin control de la tecnología destruye las fuentes esen­ciales de nuestra humanidad, crea una cultura sin fundamentación moral y socava algunos de los procesos mentales y de las relaciones sociales que hacen que una vida humana merezca ser vivida. En definitiva, la tecnología es tanto un amigo como un enemigo.
 
 
ESTRUCTURA CIRCULAR:
 
Donde habite el olvido,
En los vastos jardines sin aurora;
Donde yo sólo sea
Memoria de una piedra sepultada entre ortigas
Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
Al cuerpo que designa en brazos de los siglos,
Donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
No esconda como acero
En mi pecho su ala,
Sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
Sometiendo a otra vida su vida,
Sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;
Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
Disuelto en niebla, ausencia,
Ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
Donde habite el olvido.

 
ESTRUCTURA CRONOLÓGICA O LINEAL:
 
Como se acercaba el día de San Isidro, multitud de gente rústica había acudido a Madrid desde las pequeñas poblaciones y aldeas de ambas Castillas, y aun de provincias lejanas. […]
Uno de estos rústicos entró por acaso en la tienda de un óptico en el punto de hallarse allí una señora anciana que quería comprar unas gafas. Tenía muchas docenas extendidas sobre el mostrador; se las iba poniendo sucesivamente, miraba luego en un periódico, y decía:
—Con estas no leo.
Siete u ocho veces repitió la operación, hasta que al cabo, después de ponerse otras gafas, miró en el periódico, y dijo muy contenta:
—Con estas leo perfectamente.
Luego las pagó y se las llevó.
Al ver el rústico lo que había hecho la señora quiso imitarla, y empezó a ponerse gafas y a mirar en el mismo periódico; pero siempre decía:
—Con estas no leo.
Así se pasó más de media hora; el rústico ensayó tres o cuatro docenas de gafas, y como no lograba leer con ninguna, las desechaba, repitiendo:
—No leo con estas.
El tendero entonces le dijo:
—¿Pero usted sabe leer?
—Pues si yo supiera leer, ¿para qué había de comprar las gafas?
 
 
ESTRUCTURA INDUCTIVA O SINTETIZANTE:
 
Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser
—y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!



 
ESTRUCTURA DEDUCTIVA O ANALIZANTE:
 
Los políticos han utilizado con frecuencia el miedo para unificar y enardecer a una nación. El miedo y el odio son rápidos cementos. Las conspiraciones, los enemigos poderosos, las amenazas reales o ficticias unen mucho. Hay, además, una conocida ley sociológica según la cual cuando una sociedad siente miedo, aspira a tener un brazo fuerte que la salve, y está dispuesta a cambiar libertad por seguridad. Eleanor Roosevelt contaba la penosa impresión que le produjo el hecho de que durante el discurso de investidura de su marido como presidente de Estados Unidos, la multitud aplaudiera fervorosamente cuando dijo que si la situación lo requería estaría dispuesto a solicitar poderes extraordinarios. Aquello revelaba que el miedo facilita la tentación totalitaria y que inducir el miedo facilita el ejercicio del poder político.
Karl Goldstein, un psicólogo al que conocí a través de Merleau-Ponty, y que fue testido de la época hitleriana, escribió: .No existe mejor medio de esclavizar a la gente y de destruir la democracia que crear en las personas un estado de miedo. Uno de los pilares básicos del fascismo es el miedo. En parte, este miedo se basa siempre en un engaño. Niklas Luhman define el poder como la posibilidad de reducir la información de otro. La ignorancia es fuente de temores, como ya he mencionado repetidamente, y, por lo tanto, facilita el ejercicio del poder.

 

 

EJEMPLO DE EJERCICIO 1 RESUELTO: Señale y explique  la organización de las ideas contenidas en el texto.

 LIBRO DE TEXTO: páginas 84-85

 

martes, 20 de enero de 2015

2º BACHILLERATO- REPASO GRAMATICAL DE LA TERCERA SECUENCIA



1.       Realiza el análisis sintáctico completo y el comentario de las relaciones oracionales que se establecen en el siguiente fragmento:

·         Cuentan que esas plantas, que se asocian a los trópicos, sin embargo, florecen triunfalmente en Andalucía.

·         El jefe de ella, que llegó con la mujer gravemente enferma y embarazada, y con tres hijos que le ayudaban hacía de payaso.

·         El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo se les vean los huesos, la sangre.

·         Nos vamos haciendo viejos pero nuestro amor se ha transformado en un afecto y una compenetración que ilumina y justifica nuestras vidas.

2.      Analiza la formación de las siguientes palabras .Obtendrá la máxima calificación el alumno/a que diferencie correctamente el lexema y los morfemas e indique, además, los tipos de morfemas derivativos y flexivos, atendiendo a su significación y/o posición respecto al lexema (afijos).

a)      RECONSTRUYERON

b)      DESESTIMADAS

c)      INNEGABLE

d)     PRODUCTOR

e)      EXTRAESCOLAR

f)       EDUCADORES

g)      COLABORACIÓN

h)      INSUSTITUIBLE

 

3.      Significado de palabras o expresiones. Relaciones semánticas:

 

*   Indique el sentido que tienen en el texto las siguientes palabras subrayadas:

a) piltrafas; b) desbarrancado; c) desaliento; d) sigilo.

Ángela Vicario estaba en la sombra, de modo que sólo la vio cuando Bayardo San Román la agarró por el brazo y la puso en la luz. Llevaba el traje de raso en piltrafas y estaba envuelta con una toalla hasta la cintura. Pura Vicario creyó que se habían desbarrancado con el automóvil y estaban muertos en el fondo del precipicio.

—Ave María Purísima —dijo aterrada—. Contesten si todavía son de este mundo.

Bayardo San Román no entró, sino que empujó con suavidad a su esposa hacia el interior de la casa, sin decir una palabra. Después besó a Pura Vicario en la mejilla y le habló con una voz de muy hondo desaliento pero con mucha ternura.

—Gracias por todo, madre —le dijo—. Usted es una santa.

Sólo Pura Vicario supo lo que hizo en las dos horas siguientes, y se fue a la muerte con su secreto. «Lo único que recuerdo es que me sostenía por el pelo con una mano y me golpeaba con la otra con tanta rabia que pensé que me iba a matar», me contó Ángela Vicario. Pero hasta eso lo hizo con tanto sigilo, que su marido y sus hijas mayores, dormidos en los otros cuartos, no se enteraron de nada hasta el amanecer cuando ya estaba consumado el desastre.

Gabriel García Márquez, Crónica de una muerte anunciada

* Escriba al menos un sinónimo que respete el sentido contextual de las palabras subrayadas en el texto.

 

1.- Tuvieron su momento cuando la guerra contra Afganistán, porque daban argumentos éticos a la incursión militar.

2.- Occidente se horrorizó, pero luego, con esa volatilidad que caracteriza a la memoria humana, nos las hemos apañado para olvidarlo.

3.- Porque, además de los talibanes, hay otros horrores en otros lugares: lapidaciones, ablaciones, adolescentes enterradas vivas por sus padres.

* Explique la relación semántica que se da entre todos los adjetivos siguientes e indique el significado de cada uno de ellos:

 

Tímido / apocado / temerario / audaz.

 

* Explique el sentido que tienen en el texto las siguientes expresiones:
 
 a) guipa al soslayo; b) gesto manido;
 c) Su charla cambiaba de colores como las llamas de un ponche; d) Pues véalo usted ahora en medio del arroyo.
 
 

  EL UJIER toma de la manga al bohemio. Con aire torpón le saca del despacho,

y guipa al soslayo el gesto de Su Excelencia.

   Aquel gesto manido de actor de carácter en la gran escena del reconocimiento.

   EL MINISTRO.—¡Querido Dieguito, ahí tiene usted un hombre a quien le ha faltado el

resorte de la voluntad! Lo tuvo todo:

     Figura, palabra, gracejo. Su charla cambiaba de colores como las llamas de un ponche.

      DIEGUITO.—¡Qué imagen soberbia!

     EL MINISTRO.—¡Sin duda, era el que más valía entre los de mi tiempo!

         DIEGUITO.—Pues véalo usted ahora en medio del arroyo

 

 

 











miércoles, 26 de noviembre de 2014

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA - GUÍA DE LECTURA - 2º BACHILLERATO

FUENTE REPRODUCIDA: LÁZARO, F. - TUSÓN, V. Literatura del siglo XX- C.O.U., Anaya.

EL ÁRBOL DE LA CIENCIA

INTRODUCCIÓN


Baroja, en sus Memorias, escribió: «El árbol de la ciencia es, entre las novelas de carácter
filosófico, la mejor que yo he escrito. Probablemente es el libro más acabado y completo de todos
los míos.» Con esta opinión ha coincidido buena parte de la crítica, comenzando por Azorín que
lo consideraba como el que «resume, mejor que ningún otro libro, el espíritu de Baroja».
Ante todo, la novela —escrita en 1911— tiene mucho de autobiografía. Es sumamente curioso
que, más de treinta años después, al escribir el segundo volumen de sus Memorias (Familia,
infancia y juventud, 1944) y al contar sus estudios en Madrid, su estancia en Valencia, o la muerte
de su hermano Darío, Baroja transcribe literalmente (o casi) largos pasajes de El árbol de la
ciencia; le basta con poner «yo» donde la novela dice «Andrés Hurtado», o con cambiar otros
nombres propios.
Pero, además, la obra es toda una radiografía de una sensibilidad y de unos conflictos espirituales
que se hallan en la médula de la época.

LA TRAMA CENTRAL; HISTORIA DE UNA DESORIENTACIÓN EXISTENCIAL

El árbol de la ciencia responde, en buena medida, a lo que la crítica alemana llama Bildungsroman
(«novela de la formación» de un personaje). En efecto, desarrolla la vida de Andrés Hurtado, un personaje perdido en un mundo absurdo y en medio de circunstancias adversas que constituirán una sucesión de desengaños.
• Su ambiente familiar hace de él un muchacho «reconcentrado y triste»; se siente solo, abandonado, con «un vacío en el alma». A la vez, siente una sed de conocimiento, espoleado por la necesidad de encontrar «una orientación», algo que dé sentido a su 'vida. Pero sus estudios (de Medicina, como Baroja) no colman tal ansia: la universidad y la ciencia españolas se hallan en un estado lamentable. En cambio, su contacto con los enfermos de los hospitales, y su descubrimiento de miserias y crueldades, constituyen un nuevo «motivo de depresión». También agudizan su «exaltación humanitaria», pero —políticamente— Andrés se debate entre un radicalismo revolucionario utópico y el sentimiento de «la inanidad de todo».
• Al margen de sus estudios, Andrés descubre nuevas lacras: las que rodean a Lulú, la mujer que
habrá de ocupar un puesto esencial en su vida. Y, en fin, la larga enfermedad y la muerte de su
hermano, Luis, vendrá a sumarse a todo como un hecho decisivo que le conduce al escepticismo
ante la ciencia y a las más negras ideas sobre la vida. Se consuma así, en lo fundamental, la
«educación» del protagonista, que —en el balance realizado en la parte IV— dirá: «Uno tiene la
angustia, la desesperación de no saber qué hacer con la vida, de no tener un plan, de encontrarse
perdido, sin brújula, sin luz adonde dirigirse.»
• Las etapas posteriores de su vida constituyen callejones sin salida. El ambiente deforme del
pueblo en donde comienza a ejercer como médico lé produce un «malestar físico». Madrid, a
donde vuelve, es «un pantano» habitado por «la misma angustia»; Hurtado, «espectador de la
iniquidad social», deriva hacia un absoluto pesimismo político, se aísla cada vez más y adopta
una postura pasiva en busca de una paz desencantada (es la abulia noventayochista).
• A una paz provisional accederá tras su matrimonio con Lulú. Pero la vida no le concederá
reposo. Pronto le atenazará de nuevo una angustia premonitoria de la muerte de su hijo y de su
mujer, definitivo desengaño que lleva a Andrés al suicidio.
• Tan sombría trayectoria es ya, de por sí, reveladora del hondo malestar de Baroja y de su época.
De la trama se desprenderá, en efecto, una concepción existencial sobre la que luego volveremos.

LA ESTRUCTURA

La figura de Andrés Hurtado da unidad al relato. Pero su trayectoria va hilvanando multitud de
elementos (tipos, anécdotas, cuadros de ambiente, disquisiciones...) con esa libertad tan
característica de la novela barojiana. ¿Quiere ello decir «ausencia de composición»? En absoluto,
como vamos a ver.
• El árbol de la ciencia se compone de siete partes que suman 53 capítulos de extensión
generalmente breve (cuatro o cinco páginas de promedio). El número de capítulos que integran
cada una de aquellas partes es variable: 11, 9, 5, 5, 10, 9 y 4, respectivamente. Esta aparente
desigualdad no debe engañarnos: observemos la estructura interna del relato.
• En realidad, cabría dividir la obra en dos «ciclos» o etapas de la vida del protagonista,
separadas por un intermedio reflexivo (la parte IV). En torno a este intermedio, aquellas etapas
(integradas cada una por tres partes) presentan entre sí una clara simetría, como se ve en el
siguiente esquema:

 

 Se observará ahora que las partes homólogas de uno y otro ciclo se componen de un número igual
(o casi) de capítulos: estructura, pues, equilibrada. Pero más importante aún son los paralelismos
de contenido que podrán apreciarse.
• Todo ello nos confirma la opinión de Galdós: hay en El árbol de la ciencia «mucha técnica».
Acaso se trate —como comentaba Baroja— de una técnica «intuitiva», pero «muy perfecta y muy sabia», sin duda.
• Sin embargo, no es menos cierto que esa estructura no encorseta el relato; se sigue observando que el hilo narrativo va devanándose con gran libertad y entrelazándose con multitud de anécdotas laterales, con los elementos más heterogéneos en apariencia. Pasemos a ver la variedad de personajes y de ambientes que integran la novela.

LOS PERSONAJES Y EL ARTE DE LA CARACTERIZACIÓN

Ya hemos hablado del protagonista. Junto a él, Lulú es el otro gran personaje. Detengámonos un
momento en ella. Es uno de esos espléndidos tipos de mujer que son frecuentes en Baroja. En la
segunda parte, se nos presenta como «un producto marchito por el trabajo, por la miseria y por la
inteligencia»; graciosa y amarga, lúcida y mordaz, «no aceptaba derechos ni prácticas sociales».
Sin embargo, tiene un fondo «muy humano y muy noble» y muestra una singular ternura por los
seres desvalidos. Por encima de todo, valora la sinceridad, la lealtad. Fácil es percibir en estos
rasgos una proyección del mismo talante del autor.
• En torno a Andrés y Lulú, pululan numerosísimos personajes secundarios. Baroja se detiene
en algunos: el padre de Andrés, despótico y arbitrario; Aracil, cínico, vividor sin escrúpulos; el
tierno Luisito; Iturrioz, el filósofo... En ocasiones, el detenerse en un personaje no se justifica por
necesidades del argumento central, sino por esa típica tendencia de Baroja a «entretenerse en el
camino». Con todo, habrá que dilucidar, en cada caso, las incidencias que los personajes tienen en
la trayectoria de Andrés, en.su sensibilidad.
Es amplísima la galería de personajes rápidamente esbozados: profesores, estudiantes, enfermos y
personal de los hospitales, amigos y vecinos de las Minglanillas, gentes del pueblo, etc. Bien
podría hablarse de personajes colectivos, que vienen a ser piezas de un ambiente, «figurantes»
de un denso telón de fondo. Su papel es esencial en la constitución de una atmósfera insustituible.
• Para los personajes principales, Baroja usa una técnica de caracterización paulatina; se van definiendo
poco a poco, en situación, por su comportamiento, por sus reflexiones, por contraste con otros
personajes, al hilo de los diálogos... Además, son tipos que evolucionan: van adquiriendo
progresivamente espesor humano.
En los personajes secundarios, la figura —por lo general— se nos da hecha de una vez por todas. Se
trata de bocetos vigorosos, de trazos tanto más rápidos cuanto más episódico es el personaje, y
cargados las más veces de un sentido satírico —a menudo feroz—, aunque en ocasiones
impregnados de ternura o de compasión.
El conjunto pone al descubierto un singular poder de captación de las miserias y flaquezas de
cuerpos y almas.

AMBIENTES


Ese hormigueante mundillo se mueve en unos medios que Baroja traza admirablemente. Le bastan muy pocos rasgos para darnos impresiones vivísimas. Abundan los cuadros imborrables: el «rincón» de Andrés y lo que se ve desde su ventana, los cafés cantantes, la sala de disección, los hospitales, la casa de las Minglanillas...
• Es notable su maestría para el paisaje, sin que necesite acudir a descripciones detenidas a la
manera de los realistas del XIX. Por ejemplo, es difícil dar con mayor economía de medios una
«impresión» tan viva de la atmósfera levantina como la que nos dan las páginas sobre el
pueblecito valenciano, la casa, el huerto... No menos viva e «impresionista» es la pintura del
pueblo manchego: con trazos dispersos, Baroja nos hace ir percibiendo el espacio, la luz, el calor
sofocante; el ambiente de la fonda, del casino, etc., adquirirán asimismo singular relieve.

EL ALCANCE SOCIAL. LA REALIDAD ESPAÑOLA

Los personajes y ambientes señalados constituyen un mosaico de la vida española de la época. Son
los años en torno al 98 (se habla del «Desastre» en VI, 1). Y es una España que se descompone en
medio de la preocupación de la mayoría. Baroja prodigará zarpazos contra las «anomalías» o los
«absurdos» de esa España.
• Ya a propósito de los estudios de Andrés, se traza un cuadro sombrío de la pobreza cultural del
país (ineptitud de los profesores); y varias veces se insistirá en el desprecio por la ciencia y la
investigación.
• Más lugar ocupan los aspectos sociales. Pronto aparecen (parte I y II) las más diversas miserias
y lacras sociales, producto de una sociedad que Andrés quisiera ver destruida. Pero la visión de la
realidad española se estructura más adelante (V y VI) en la oposición campo/ciudad.
• El mundo rural (Alcolea del Campo) es un mundo inmóvil como «un cementerio bien
cuidado», presidido por la insolidaridad y la pasividad ante las injusticias. Palabras como
egoísmo, prejuicios, envidia, crueldad, etc., son las que sobresalen en su pintura. De paso, se
denuncia el caciquismo, que conlleva la ineptitud o rapacidad de los políticos.
• La ciudad, Madrid, es «un campo de ceniza» por donde discurre una «vida sin vida». De nuevo
se nos presentan muestras de la más absoluta miseria, con la que se codea la despreocupación de
los pudientes, de los «señoritos juerguistas».
• Ante la «iniquidad social», el protagonista siente una cólera impotente: «La verdad es que, si el
pueblo lo comprendiese —pensaba Hurtado—, se mataría por intentar una revolución social,
aunque ésta no sea más que una utopía...» Pero el pueblo —añade— está cada vez más
«degenerado» y «no llevaba camino de cortar los jarretes de la burguesía». No parece haber, pues,
solución para Andrés (ni para Baroja): «Se iba inclinando a un anarquismo espiritual, basado en
la simpatía y en la piedad, sin solución práctica ninguna.» La frase es tan reveladora como aquella
otra de su tío, Iturrioz: «La justicia es una ilusión humana.»

EL SENTIDO EXISTENCIAL DE LA NOVELA

Tal pesimismo explica que no nos hallemos ante una novela «política» (pese a los elementos que
acabamos de ver), sino ante una novela «filosófica» (como el mismo Baroja la llamó). Tal es su
verdadero sentido, y lo que hace de ella una magistral ilustración del tema de este capítulo.
Los conflictos existenciales constituyen, en efecto, el centro de la obra. En lo religioso, véase
cómo Andrés se despega tempranamente de las prácticas o con qué desprecio habla a un católico
como su amigo Lamela («eso del alma es una pamplina», le dice); en Kant ha leído que los
postulados de la religión «son indemostrables».
• Hurtado no halla, entonces, ningún asidero intelectual («El intelectualismo es estéril»). La
ciencia no le proporciona las respuestas que busca a sus grandes interrogantes sobre el sentido de
la vida y del mundo. Al contrario: la inteligencia y la ciencia no hacen sino agudizar —según
Baroja— el dolor de vivir. Así surge la idea que da título a la novela:
«... en el centro del Paraíso había dos árboles: el árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. El árbol de la vida era inmenso, frondoso y, según algunos santos padres, daba la inmortalidad. El árbol de la ciencia no se dice cómo era; probablemente sería mezquino y triste.»
• En definitiva, la vida humana queda sin explicación, sin sentido: es una «anomalía de la
Naturaleza». Las lecturas filosóficas de Andrés (las mismas que las de Baroja) lo confirman en
esa concepción desesperada. La principal influencia, según apuntamos, es la de Schopenhauer: de
él proceden, a veces casi textualmente, algunas de las definiciones de la vida que encontraremos
en la novela. Así, para Hurtado, «la vida era una corriente tumultuosa e inconsciente, donde todos
los actores representaban una comedia que no comprendían; y los hombres llegados a un estado
de intelectualidad, contemplaban la escena con una mirada compasiva y piadosa». O bien: «La
vida en general, y sobre todo la suya, le parecía una cosa fea, turbia, dolorosa e indominable.»
• Con ello se combina la idea de «la lucha por la vida» (Darwin), tan barojiana que da título a
una de sus trilogías más famosas. En El árbol de la ciencia se dice; «La vida es una lucha
constante, una cacería cruel en que nos vamos devorando unos a otros.» Y el tema de la crueldad
está muy presente en esta obra (véase especialmente II, 9).
• ¿Existe alguna solución a tan pavorosos problemas? Según Iturrioz, «ante la vida no hay más
que dos soluciones prácticas para el hombre sereno: o la abstención y la contemplación
indiferente de todo, o la acción limitándose a un círculo pequeño». Andrés, como sabemos,
intentará la primera vía (la ataraxia), siguiendo también el consejo de Schopenhauer de «matar la
voluntad de vivir».
Precisemos que, ante la vida, sólo caben, para Schopenhauer, dos actitudes a las que se refiere —desde el título— su obra
La vida como voluntad v como representación: la primera actitud estaría marcada por la «voluntad de vivir», una voluntad ciega, origen de todos los males, dolores y desengaños; la segunda actitud consistiría en situarse ante la vida como un espectador escéptico, libre de deseos e ilusiones. Ya veremos cómo Andrés Hurtado se debate entre estas dos actitudes.
Otras muchas ideas se entretejen con éstas (por ejemplo, la concepción del amor). Las veremos al leer la obra.

EL ESTILO


Seremos brevísimos. Ya hemos hablado de la estructura narrativa y hemos aludido a las técnicas
de pintura de personajes o de ambientes. Por lo demás, será en la lectura de la novela en donde se
comprobarán aquellos rasgos que sobre la prosa de Baroja hemos señalado páginas atrás. Así, el
gusto por el párrafo breve; la naturalidad expresiva, tanto en lo narrativo como en lo descriptivo
o en los diálogos. De especial interés será atender al uso intencionado de términos coloquiales y
vulgarismos, con una perfecta conciencia de sus valores «ambientales» o expresivos.

CONCLUSIÓN

En suma, El árbol de la ciencia es tan barojiana por la índole de su contenido y enfoque como
por sus aspectos formales. Acaso se trate, como afirma E. de Nora, de «la más representativa de
las novelas barojianas».
A la vez, es sumamente representativa de la época: el profesor Valbuena la considera «la novela
más típica de la generación del 98». E incluso es una buena muestra de cómo Baroja y sus
coetáneos anticiparon buen número de los temas de las corrientes existenciales contemporáneas.


LIBROS DE CONSULTA

1. [VARIOS]: Pío Baroja. Edición de J. Martínez Palacio. Madrid, Ed. Taurus, 1974 (Col. «El escritor y !a critica»). [Amplia
recopilación de estudios sobre el autor, entre ellos uno de E. INMAN FOX sobre «Baroja y Schopen-hauer: El árbol de la
ciencia».]
2. BASANTA, Ángel: La novela de Baroja. El esperpento de Valle-lnclán. Madrid, Ed. Cincel, 1980. [Excelente
introducción.]
3. NORA, Eugenio de: La novela española contemporánea. Vol. I. Madrid, Ed. Gredos, 1973. [En el capítulo III de este
primer volumen se hallará una buena visión de conjunto de las novelas de Baroja. Sobre El árbol de la ciencia, véase pp.
169-172.]
4. BAROJA, Pío: Juventud, egolatría. Madrid, Ed. Taurus, 1977 (Col. «Temas de España»). [Reedición de un übro
autobiográfico de 1917. Por su contenido, así como por su brevedad y amenidad, es especialmente recomendable para
abordar la personalidad y las ideas del autor.]
5. BESSER, Sergio: El árbol de la ciencia. Pío Baroja. Barcelona, Ed. Laia, 1983 (Guías Lata, 4). [Muy útil para este
curso.]
• No se olviden las obras generales diadas al frente del CAP. 1a, así como algunos de ¡os títulos recocidos al frente de!
36.
Ediciones de «El árbol de la ciencia»:
Las ediciones más asequibles de esta novela son las de Eds. Cátedra (Letras Hispánicas, 225) y Alianza Editorial Madrid
(Coi. «El libro de bolsillo», núm. 50).